jueves, 20 de octubre de 2011

Una Historia De Pasión Cajera...

Era una tarde tonta y caliente…espera, espera esto es una canción... vuelvo a empezar
Era una tarde de viernes, me encontraba en la famosa tienda de electrónica donde te venden desde ese dvd de la última temporada de “Lost” (“Perdidos” para los más españolizados y para los que fueron a aprender inglés a “Opening”...) a ese dvd de aquella película que tus padres repiten que vieron cuando eran jóvenes (a principios del siglo pasado...ejem) en la que salen un montón de piernas y demás partes de mujeres al pertenecer a la época del destape; y que además te venden ese auricular tan feo y que piensas que se te romperá en 5 minutos… Pero eso sí, te lo compras aún sabiendo eso. Bueno pues al cabo de pasearme y de chocar con todas las personas que se encontraban allí y de visualizar todos los objetos que intentan vender que crees en un principio que son necesarios pero que luego terminan en ese cajón tan divino o simplemente en la mesa de estudio empolvado, me dirigí a buscar la tinta que necesitaba mi querida impresora (ese trasto que parece necesitar más comida que yo la muy maldita, y eso que salió barata la muy pu**...). Al cabo de media hora de buscar y rebuscar el número de referencia de la tinta que llevaba escrito en mi bolsillo, (porque después de haber comprado 500 veces esa tinta nunca me acuerdo del jodío número...) me dediqué a buscarlo entre las mil y una diferentes tintas y números. Cuando al fin encontré mi deseada tinta me lleve la sorpresa que había cambiado el diseño de la caja donde se encuentra la jodía pero deseada tinta pero más aun fue la sorpresa cuando vi el precio de ésta...casi lloro. En ese momento comprendí todo. El cambio de imagen era una buena excusa para subir el precio. Qué majo el fabricante...por eso se llaman HP, ellos mismos se autoinsultan.
Después de ésta agradable sorpresa, me dirigí hacia la zona de los auricurales, cascos o como se quieran llamar. Allí pude encontrar gran variedad, variedad de precios porque todos me parecían iguales…iguales de malos. Busqué entre los más baratos, los más caros estaban descartados porque además de ser los más grandes y trastos que pudieran existir eran para bolsillos mágicos donde crecen los billetes de 500 como la mala leche que se me puso al ver el precio de la asquerosa pero necesaria tinta. Entre los más asequibles encontré unos llenos de vivos colores y con una forma de la más rara. ¡¡Además ponía que eran resistentes al agua!!¡¡Oooou!!¡¡Qué ilusión!!¡¡Ya podría llevármelos a la ducha o cuando me fuera al pueblo y así evitaría que se estropeasen cuando estoy en el sofá y las goteras me dan una buena ducha!! Después de pensar en esa gran ventaja analicé el precio. Era aceptable, vamos que era lo 2º más aceptable, porque estaba en la lista de los más baratos en el 2º puesto. Cuando me decidí por el color que más menos me gustaba, porque los demás colores eran a cual más hortera y basto me propuse buscar la caja donde abrir mi monedero. Empecé a buscar con la mirada algún signo de vida de cola con un montón de gente con las manos llenas y con cara de desesperación esperando a que le quiten el dinero pero de forma educada. Nada, ni rastro. Pero de repente me di cuenta que las habían cambiado desde la última vez que estuve en esa tienda roba tiempos. Me dirigí con paso firme hacia donde estaban las cajas. Me estaba convenciendo a mi misma de la cola que tendría que esperar y del robo que me iban a realizar. Pero mi sorpresa fue que no había cola. No había nadie. ¡Qué miedo! Entonces busqué con la mirada a la cajera. Pero no era cajera si no cajero. OOOOU. Nuestras miradas se encontraron. Qué sensación en el estómago, sentía su mirada penetrante. Sabía que me quería preguntar algo pero no sabía como decirlo. Le notaba nervioso. Cuando al fin llegue a estar enfrente de él, nuestras miradas seguían encontradas, y al fin el cajero abrió la boca:
- ¿¿tarjeta de socio??...
Al final llegue a casa con lo que quería: unos cascos semibaratos, una tinta y sin parte de mis euros extras. Y con la sensación de que los cajeros están desesperados... por encontrar a ese cliente perfecto, en un viernes apasionado de compras...


Dedicado a Marrón para ayudarte a encontrar ese casco que tanto deseas y no caigas en la tentación.

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